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Temporada 03-04 CUARTETO NOSTITZ PDF Imprimir E-Mail
(Viernes, 16 de enero de 2004.Auditorio del Hospital de Santiago. 20,30 h.)



Violín primero: Petr Bernasek

Violín: Vaclac Vacek

Viola: Pavel Horejsi

Violonchelo: Petr Sporcl

PROGRAMA
 
 
F. Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847)……….Cuarteto en La menor, op. 13
 
- Adagio
- Adagio non lento. Poco piu animato
- Intermezzo. Allegro con moto
- Presto
 
S. Barber (1910-1981)……………………Cuarteto para cuerdas, op. 11 (1936)
 
- Molto allegro e appassionato
-.Adagio
- Molto allegro
 
Intermedio
 
A. Dvorak (1841-1904)……………………………Cuarteto en Re menor, op. 34
 
- Allegro
- Scherzo alla polka
- Adagio
- Finale: Ppoco allegro
 
NOTAS AL PROGRAMA. Antonio Sánchez Montoya.
 
Félix Mendelssohn (1809-1847)
Cuarteto de cuerdas núm. 2 en La menor, op. 13, “Ist Es Wahr?”
 
Félix Mendelssohn debía ser el joven más sofisticado y mejor educado musicalmente en la Europa de su tiempo. Su primera composición es una cantata completada en enero de 1820, tres semanas antes de su undécimo cumpleaños, si bien esta pieza fue precedida por otras cuyas fechas no están verificadas. Dos años más tarde, comenzó en su familia la costumbre de organizar conciertos quincenales en la propia mansión. El joven Mendelssohn seleccionaba los programas, coordinaba los ensayos, aparecía como solista al piano o el violín y dirigía desde una alta tarima. Allá por 1825, había escrito ochenta obras para esos conciertos “domésticos”: óperas y operetas, cuartetos de cuerdas y otras piezas de cámara, conciertos, motetes y una serie de 13 sinfonías para cuerdas, cuya base fueron las obras de Mozart y Haydn sobre las que desarrollaba su creatividad precoz (son significativos el Octeto de 1825, la pieza más importante escrita jamás por alguien de su edad, y la Obertura del Sueño de una noche de verano, a los dieciocho años). Conocía El clave bien temperado de J. S. Bach y determinó la “revitalización” del cantor de Santo Tomás con la puesta en atriles de La Pasión según San Mateo. Estudió las sonatas de Beethoven, sus cuartetos, la Misa Solemnis y la Novena Sinfonía...
           
El Cuarteto en La menor, Op. 13, terminado en octubre de 1827, fue producto de todas estas influencias más su propio ingenio, inflamado por un pequeño brote amoroso. La primavera de ese mismo año, antes de matricularse en la Universidad de Berlín, se permitió una corta vacación en Sakrow, la enorme finca familiar cerca de Postdam, y allí se enamoró lo suficiente para poner en música el poema de su amigo Johan Gustav Droyson que comienza: “Ist es warhr” (¿’Es verdad que siempre me esperas en el camino de los árboles’?). La obra, publicada dos años más tarde bajo el título “Frage” (‘Pregunta’) como primer número de su colección de canciones Op. 9, sirvió a Mendelssohn como material para este cuarteto, publicándose como Op. 13. El musicólogo Homer Ulrich dice que “en este trabajo se pone de manifiesto la madurez del compositor. Todo el encanto melódico, la perfección del detalle, la habilidad que observamos en sus últimas obras está presente en este cuarteto de sus 18 años”. Esta pieza es una de las más beethovenianas de Mendelssohn, adoptando valientes contrastes, arriesgadas armonías, complejo contrapunto, maneras cíclicas, y un apasionada expresión que difícilmente consiguió Mendelssohn en ocasiones posteriores. Tras una interpretación de la obra en un salón de París, un cura melómano le susurró al oído: “Él lo hizo en una de sus sinfonías”. ¿“Quién”?, respondió el compositor. Y el cura se refiría a Beethoven. En realidad, es una obra maestra que, a mucha honra, define a Mendelssohn como uno de los herederos Beethoven.
 
Comienza con una lenta introducción, que sugiere el movimiento central de la Sonata ´Los adioses’ cuya tonalidad en La menor sirve como un envoltorio del tempestuoso asunto principal del movimiento. Hay dos frases en arco, la segunda de las cuales asciende rápidamente en el primer violín, preludiando la búsqueda de la frase motriz ¿”Es verdad”?, y se reconoce por su ritmo largo-corto-largo. El tempo y la energía se aceleran con pequeñas filigranas antes de que la viola inicie el tema basado en el ritmo principal que complementa una lírica melodía del violonchelo. Las filigranas retornan para marcar el comienzo de la sección de desarrollo destacable por la intensidad de su contrapunto y un ambiente casi febril. La recapitulación sirve como retorno y se resaltan los primeros temas antes de que el movimiento termine con una explosiva coda que termina sin resolver las tensiones de la música.
 
La profundidad del Adagio non lento ofrece otra paráfrasis del tema principal al comienzo y el final como un marco para el sombrío episodio en forma de fuga. El tercer movimiento, titulado Intermezzo, usa una encantadora melodía popular cantada por el violín al que acompañan los otros instrumentos en pizzicato formando un etéreo pasaje. Un recitativo del violín sobre armonías en trémolo, parecido al de uno de los últimos cuartetos de Beethoven (Op. 132), da comienzo al Finale, un grupo de explosivos motivos fuertemente cargados que van apareciendo con gran intensidad con el devenir de la música. La obra termina no con una expresión de tragedia o explosión luminosa, sino con una llamada a los momentos más introspectivos, como son el primer tema del Adagio y la introducción del movimiento inicial, recuperando con ello una reflexión final sobre la música y el pensamiento ¿”Es verdad”?.
 
Samuel Barber (1910-1981)
Cuarteto para cuerdas en Si m, op. 11(1936)
 
Se conoce y aprecia al norteamericano Samuel Barber por su famoso Adagio para cuerda, si bien escribió otras importantes partituras incluyendo Vanesa, la primera obra lírica importante de su país. En líneas generales, es un compositor de estilo romántico, que trata de identificarse con la música europea.
 
El Cuarteto para cuerdas en Si m, op. 11, el único que escribiera, está condenado a ser una pieza “fantasma”, pues siempre se le asocia al Adagio para cuerdas, que es sólo un movimiento del propio cuarteto. El “completo” que escucharemos fue compuesto durante la estancia de Barber en el Tirol el verano de 1936 y estrenado en Roma por el Cuarteto “Pro Arte” en diciembre del mismo año. Ocurrió que Barber hizo un arreglo para orquesta de cuerdas del movimiento lento y desde que Arturo Toscanini lo interpretó con la Sinfónica de la NBC, el Cuarteto casi pasó al olvido total, siendo el Adagio no sólo su obra más famosa, sino una de las más conocidas escritas por los compositores americanos.
           
El Adagio está flanqueado por dos movimientos que usan el mismo material temático y la misma indicación Allegro. El primero comienza con un repentino unísono que contiene las tres notas que sirven de semilla para subrayar estos movimientos externos. Barber manipula esta figura haciendo cambios de ritmo y de aspecto a lo largo de la obra. Un segundo tema es seguido de una sección más lírica. Las armonías dependen de los intervalos de cuarta, quinta y sexta, tan típicos de la música americana de la época, y en el camino se aparecen atractivos temas subsidiarios, aunque, en el fondo, uno siempre escucha el núcleo original de tres notas que crece hasta que finalmente se desvanece. Prosigue el familiar Adagio (aquí marcado Molto adagio). Ya antes de que la obra fuera estrenada, Barber estaba seguro de que sería un éxito, por lo que escribía a Orlando Cole, violonchelista del Cuarteto Curtis: “Hoy he terminado el movimiento lento de mi cuarteto; es impresionante”. La solemne e interminable melodía, muy bella y de emoción contenida y tensa, es presentada por el primer violín y pasa canónicamente de un instrumento a otro caminando inexorablemente a un emocionado clímax, tras el que va palideciendo hasta llegar a un tranquilo acorde final. A partir de aquí, Barber presenta el finale que pronto toma vida con el tema del comienzo. Es un movimiento muy breve: apenas un par de minutos en los que el compositor recapitula gran parte del material del primer movimiento y, comprimiéndolo, se permite simultanear los temas hasta que un breve presto conduce a un cierre con las tres notas que han dominado la situación. De ese modo, Barber crea una forma cíclica (A-B-A). Barber no estaba muy satisfecho con este último movimiento y lo revisó hasta que en 1943 lo interpretó el Cuarteto de Budapest de la forma en que se escucha hoy día.
 
Antonin Dvorak (1841-1904).
Cuarteto núm. 9, en Re menor, op. 34, B. 75
           
Dvorak amaba la música de cámara por su afinidad con la viola, siendo notoria su admiración por los maestros clásicos y románticos Haydn, Mozart, Beethoven y Schubert, cuya producción camerística es abundante. No es extraño que sus dos primeros números de opus fueran un quinteto y un cuarteto para cuerdas. En 1877, época en que escribió su Cuarteto de cuerdas núm. 9, op. 34, ya era un experimentado practicante de esta forma musical y había establecido firmemente su estilo personal: excelente textura de las partes individuales, rítmica, polifonía, e ideas melódicas adornadas de los colores de Bohemia. Para Dvorak fue determinante el que Brahms fuera miembro del jurado que le concedió la beca del Estado de Austria para músicos destacados. Desde entonces, no sólo existió amistad, sino generoso apoyo por parte de Brahms. La obra que nos ocupa está dedicada a Brahms quien le escribe como respuesta: “Sería bueno mirar un poco más atentamente a las notas en sí y a las diferentes voces etc. Perdóname, pero es de desear dejar claras estas cosas a un hombre como tú. (...) Me considero honrado por la dedicatoria del cuarteto”. Varios días más tarde, Brahms recomendó a Simrock, su editor con estas palabras: “No me gustan las recomendaciones porque tengo mis propios ojos y oídos (...) lo mejor que un músico puede tener lo tiene Dvorak en estas composiciones” (se refería al Cuarteto op. 80 y a éste que nos disponemos a escuchar). Finalmente, estas obras fueron publicadas por Schlesinger en 1880.
 
Estrenado en Praga en 1880, se palpa la pena de Dvorak por la muerte de su segunda hija Ruzena y su hijo mayor Otakar entre agosto y septiembre, lo que se percibe en el primer movimiento que es un melancólico llanto de carácter schubertiano (el primer tema está tomado del primer verso de Margarita en la rueca), cuyo desarrollo es un bello movimiento tonal que asciende hasta un inesperado clímax. Hay que hacer notar que el habitual Scherzo ha pasado del tercero al segundo lugar. Por primera vez, Dvorak se sirve de la polka como movimiento-scherzo igual que Smetana hace en el Cuarteto núm. 1 “De mi vida” con el que coincide en fechas. (Esta última obra la escuchamos hace un par de meses de parte del Cuarteto Martinu en este mismo Auditorio). El trío central del Scherzo es del estilo de la “sousedská”, una danza lenta de Bohemia parecida al vals. Es interesante la relación entre los dos temas del Allegro inicial y el sujeto principal del Adagio, de igual color y tonalidad (Re menor). La disposición de las voces de este impresionante movimiento lento es casi orquestal, con abundantes armonías a 5 y 6 partes y un rico efecto de las cuerdas con sordina. El Finale, el movimiento más desarrollado, compensa en energía lo que carece de distinción.
CUARTETO NOSTITZ
 
El Cuarteto Nostitz nace en 1994 en la Academia de Artes Interpretativas de Praga, en la clase del profesor Bernásek, miembro del reconocido Cuarteto Kocian. Gracias a una beca, el Cuarteto asistió a cursos magistrales en Seemering, Austria, bajo la dirección de excelentes músicos y pedagogos, miembros del Cuarteto Amadeus, Cuarteto Bartok, Cuarteto Alban Berg y Cuarteto de Praga. Además, los jóvenes músicos ganaron el Segundo Premio en el Concurso Internacional organizado en el marco de los cursos de Seemering y el Primer Premio en el Concurso Internacional "Charles Hennen Concours" de Heerlen, Holanda. Desde septiembre de 1996 los componentes del Cuarteto reciben clases del profesor Pichler en la Escuela Superior de Música en Viena, Hochschule der Musik.
A pesar de su juventud, el Cuarteto Nostitz captó, tanto la atención del público como la de la crítica especializada, que lo consideró una de las más grandes revelaciones de la música de cámara checa. El Cuarteto demostró sus excelentes cualidades en el Concurso Internacional de Cuartetos de cuerda organizado por el Festival Internacional de Música "Primavera de Praga", donde obtuvo el Segundo Premio y Mención de Honor por la interpretación de la obra de Bohuslav Martinu, en mayo de 1998. En este mismo año grabó su primer CD para la firma Clarton. Ha actuado en numerosos conciertos no solamente en su país, sino también en Francia, Italia, España, Austria, Alemania y Suiza y graba regularmente para la Radio Checa de Praga. Recibe regularmente invitaciones para presentarse en festivales de música franceses.
Todos sus miembros proceden del Consevatorio de Praga y posteriormente se han graduado en la Academia de Música de la misma ciudad. El primer violín, PETR BERNASEK, ha sido invitado en Sewance, Estados Unidos, ha participado en el Concurso Internacional de Jóvenes Intérpretes de París y toca un violín “Carolus Joseph Door 1929”. Su compañero de instrumento, VAGLAV VAGEV, colaboró con el Cuarteto Fénix y es miembro de la Filarmónica de Cámara de Praga. El viola del grupo, PAVEL HOREJSI, fue premiado en los concursos nacionales de Hradec y Kromeriz y pertenece a la Filarmónica Checa. PETR SOPRCL, tras graduarse en su país, fue becado en Estados Unidos. Ha sido invitado como solista por numerosas orquestas europeas y americanas, tras obtener diversos premios internacionales. Es primer violoncelo de la Orquesta de Cámara de Praga que dirige J. Belohlávek.


 









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